Aprendiz de escritor

Creatividad: 10 consejos para desarrollarla en tu día a día

La creatividad: habilidad y no talento

En primero de carrera (estudié Publicidad y Relaciones Públicas) nos preguntaron qué salida profesional es la que más nos interesaba. Muy pocos fueron los que levantaron la mano como respuesta a quién quería ser creativo. A lo largo de la carrera nos hicieron la misma pregunta otras veces y el número de manos no solo no aumentó sino que incluso disminuyó. ¿Alguno acabó dedicándose a la creatividad? Varios. Entonces, ¿por qué no levantaba la mano más gente? Entre otras muchas razones, por miedo a ser juzgados. Nos cuesta decir en alto que consideramos que somos unas personas creativas porque nos parece algo reservado a unos pocos genios y que si tú, que no eres un genio, vas por la vida diciendo que eres creativo es porque eres un «flipado».

Cuando sueñas con ser escritor a veces te encuentras con este mismo dilema del «ser creativo». Puedes sentir que será difícil que destaques, que nunca se te ocurrirá nada tan original como a aquel escritor. Puede que en un momento de frustración frente a la página en blanco pienses incluso que quizás no eres nada creativo. Pero ¿por qué? ¿es acaso la creatividad un talento reservado solo a unos cuantos elegidos? La respuesta es no. La creatividad es una habilidad y, cómo tal, se puede aprender y, sobre todo, puede desarrollarse.

(La creatividad) Es puro método. Se aprende a ser creativo como se aprende a leer. Se puede aprender creatividad incluso después de que el sistema nos la haya hecho desaprender* .  – Sir Ken Robinson –

Sir Ken Robinson es un escritor, educador y conferenciante británico, experto en educación y creatividad. Robinson es un gran defensor de la idea de que todos nacemos creativos y que, de algún modo, el sistema educativo y la sociedad nos hacen esconder esta habilidad. Sin embargo, también sostiene que es algo que puede aprenderse, reaprender y cultivarse. Así que no está todo perdido.

Una vez aclarado que la creatividad no es solo patrimonio de los artistas, vamos a ver cómo podemos volver a conectar con ella y desarrollarla de manera sencilla en nuestro día a día. En otros posts entraré a fondo en varias técnicas que he ido recopilando a lo largo de estos años dedicados a la publicidad y al márketing y que se pueden aplicar también a la escritura. Sin embargo, hoy, como primer contacto, vamos a ver algunos consejos para abrirle la puerta en nuestro día a día.

1.- No te juzgues y créetelo

Siempre me sorprende lo buenos que podemos llegar a ser con otras personas y como, por el contrario, somos capaces de atacar sin freno a la persona que más deberíamos querer: nosotros mismos. Lo primero que es necesario para ser creativo es creer que puedes serlo (ya sabes, creer y crear solo están a una letra de distancia). Cuando alguien te pregunte por tus habilidades no tengas miedo de decir bien claro que eres creativo. No temas parecer un flipado. Es más, flípate. Y, sobre todo, no te juzgues. Tus ideas no son tontas, son caminos para llegar a la GRAN IDEA. O no, pero recuerda que, a menudo, los viajes son más importantes que el destino.

2.- Fake it till you make it

Me encanta este dicho anglosajón. La traducción literal sería «fíngelo hasta que lo consigas» y vendría a decir que si quieres conseguir algo actúa como si ya lo hubieras hecho. Se usa a veces peyorativamente para indicar que alguien pretende ser algo que no es, pero yo lo utilizo más bien para cambiar la actitud. Por ejemplo, hay estudios que demuestran que cuando tienes un día un poco «bajo» si te esfuerzas en sonreír tu cerebro acaba interpretando que estás más feliz y, por tanto, empiezas a estarlo. Pues quiero que hagas eso con la creatividad. ¿Crees que no eres creativo? ¿Cómo te imaginas que es alguien creativo? Intenta imitar un poco a esa persona y poco a poco te irás dando cuenta de que hay mucho de ti en ella.

3.- Descansa

Un cerebro cansado no puede preocuparse de ser creativo, está demasiado ocupado intentando sobrevivir. Soy la primera que se agobia a menudo con la falta de tiempo. Demasiados «tengo que» en nuestro día a día. Por eso, a menudo le robo horas al descanso para intentar hacer lo que me gusta. Sin embargo, lo que acabo consiguiendo es perder más tiempo porque mi cerebro no está a pleno rendimiento y cada acción me cuesta un mundo. Descansa. Duerme. Si lo haces, tu cerebro te premiará

4.- Juega como un niño

Cuando era pequeña mi juguete favorito eran las revistas. Habría varias y me imaginaba historias en las que me vestía como la chica del Vogue, paseaba por la playa del National Geographic y hacía fotos con la cámara del anuncio de Nikon. Intenta conectar con ese niño que jugaba sin preocupaciones y sin miedo a ser juzgado. Él conoce el secreto de la creatividad, escúchalo. Y si piensas que estás perdiendo el tiempo, vuelve al punto 1.

5.- Abre todos tus sentidos

Haz lo mismo que haces cada día, pero con los ojos bien abiertos para no perderte nada, los oídos alerta para escuchar todos los sonidos y conversaciones a tu alrededor, oliendo todo como si fuera la primera vez, saboreando cada comida como si la acabaras de descubrir y tocando de manera consciente, sintiéndolo. A menudo, andamos por la vida con el piloto automático puesto y de ese modo nos perdemos tantísimas experiencias…A partir de hoy, coge tú el volante.

6.- Baila como si nadie te estuviera viendo

Ponte tu música favorita o esa que forma parte de tu placer culpable y canta y baila como si tuvieras un estadio entero entregado a tu arte. ¿No sabes bailar? ¿Cantas fatal? ¿Y qué más da? Revisa el punto uno y dale al play.

7.- Nutre tu creatividad

Lee, ve al cine, al teatro, visita exposiciones…déjate empapar por la creatividad de otros. Piensa en tu creatividad como un tamagochisi no quieres que se muera tendrás que alimentarla bien para que esté fuerte y contenta.

8.-Ordena tu espacio

El mito del genio desordenado está muy bien, pero para desordenar algo al gusto de tu momento creativo primero tiene que estar ordenado. Yo tengo una cabeza bastante desordenada que va a una velocidad que a veces no puedo asumir. Por eso, que mi alrededor esté algo ordenado me ayuda a poder centrarme en cosas más importantes como escuchar a mi mente. Por supuesto luego vuelvo a desordenarlo todo en función de lo que estoy haciendo, pero ya es un desorden escogido y con un sentido. Cada vez que quiero iniciar algo nuevo, empiezo por ordenar los restos de la batalla anterior.

9.- Muévete

Escribir es una actividad bastante sedentaria, pero tu cuerpo y tu mente necesitan el movimiento. No hace falta que hagas maratones como Murakami, pero sal a pasear, ve a nadar o haz una clase de yoga. Actívate. El ejercicio es fundamental para luchar contra el estrés y para desbloquearse. Así que si llevas un rato atascado en una frase: suda el jamón

10.- Rodéate de gente creativa

Hemos dicho que todo el mundo es creativo así que en principio esta afirmación implicaría rodearnos de cualquiera. Pero no. Me refiero a gente que ha conectado con su creatividad. Que la abraza y no reniega de ella. Gente que te hace crecer y que no te empequeñece con su negatividad, su aburrimiento o su necesidad de ser «adulto» y dejar de lado las cosas de «niños». Al final, tú serás esa persona de la que otros querrán rodearse.

Y tú, ¿qué haces para cultivar tu creatividad en el día a día? ¿tienes alguna técnica infalible? ¡Compártela en los comentarios!


* Cita extraída de la entrevista de «La Contra» de el diario «La Vanguardia». Puedes leer la entrevista completa aquí.

Imagen: Unsplash by Nicole Honeywill

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