Aprendiz de escritor/a

Tipos de narradores – ¿quién contará tu historia?

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Elegir quién contará tu historia es una de las decisiones más importantes a la hora de enfrentarse al proceso de escritura. Como autor has pensado una idea, pero, a no ser que estés escribiendo no ficción, tu voz no será la que narre los acontecimientos. La elección de un narrador es una decisión importante porque no es lo mismo uno que está viviendo la historia en primera persona y, como humano, tiene una visión limitada de los hechos que otro que actúa como una especie de Dios todopoderoso que no solo conoce lo que ocurre sino lo que piensan o sienten todos los personajes.

¿Y cómo tomar esta decisión? Lo primero será hacer un repaso rápido de los tipos de narradores que existen:

 

Narradores que forman parte de la historia o internos

Narrador protagonista

El narrador en este caso es uno de los personajes más relevantes de la historia y nos la cuenta según su punto de vista. Utiliza la primera persona y podrá saber lo que ha visto o lo que siente, pero nunca lo que sucede cuando no está o lo que sienten realmente otros protagonistas a no ser que éstos se lo cuenten, claro.

Narrador editor

Es un personaje que cuenta la historia que en realidad ha escrito otra persona, por ejemplo, presentándose como un traductor de la obra original, o explicando que alguien le ha dejado sus memorias antes de fallecer. Se presenta como una persona real y justifica la procedencia de la información que se dispone a contar, pero en realidad es todo ficción.

Narrador testigo

Se trata también de un personaje de la historia, pero que tiene un papel menos relevante en ella. Utiliza la primera persona cuando habla de si mismo, pero generalmente utiliza la tercera puesto que lo que cuenta es lo que le sucedió a otros. Dentro de los narradores testigo existen varias subcategorías dependiendo de su grado de participación en la historia:

  • Testigo impersonal o espectador: nos da la visión de lo que ve sin más, como si lo estuviera documentando en vídeo, pero desde el punto de vista de alguien que está en el lugar de los hechos o lo sabe de primera mano.
  • Testigo informante o testimonial: suele contar los hechos en pasado y tiene un carácter más «oficial». Es decir, narra una historia de la que tiene constancia por documentos oficiales, como una crónica, por ejemplo.
  • Testigo presencial o secundario: El narrador forma parte del relato, pero no habla de si mismo, principalmente nos describe las acciones de otras personas y solo vuelve a él como una constancia de que estaba presente.

Narrador en segunda persona

Es el tipo de narrador menos utilizado. Está escrito en segunda persona y se dirige directamente al lector. El efecto pretendido es que el lector se identifique con la historia como si le estuviera sucediendo a él. Otra peculiaridad es que el tiempo empleado es el presente para ir construyendo la historia directamente con el lector.

Mira este ejemplo de Diario de invierno de Paul Auster:

Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual que le suceden a cualquier otro.

Narradores que no forman parte de la historia o externos

Narrador omnisciente.

El que lo ve y lo sabe todo. El Dios supremo de los narradores. Nos lo cuenta todo en tercera persona puesto que él no es personaje activo. Este narrador conoce y relata no solo los hechos visibles sino también los sentimientos y pensamientos de todos los personajes. Conoce el pasado y el futuro y puede contar hechos simultáneos. Como hemos dicho, todo un Dios.

Narrador equisciente o cuasi omnisciente.

Sería parecido al narrador omnisciente, pero centrándose en la visión de un solo personaje. Escribe en tercera persona y conoce todo lo que piensa, ve o siente un personaje, pero no lo que le ocurre a los otros. Este tipo de narrador se utiliza a veces en historias que se van construyendo desde el punto de vista de diferentes personajes. No conoce el futuro y del pasado solo sabrá lo relativo al personaje elegido.

Narrador deficiente.

Es un narrador en tercera persona que cuenta la historia como la ve y que puede contarnos qué siente él acerca de los hechos, pero realmente no sabe cómo se sienten el resto de los personajes o si lo que él interpreta que ocurre es la realidad.

Vale, ya hemos refrescado los conocimientos sobre el tipo de narradores existentes, pero ahora ¿cómo puedes elegir el ideal para tu narración? Siento decirte que no hay una fórmula mágica para esto (y si la hay la desconozco). Sin embargo, sí que puedes plantearte una serie de preguntas que te encaminarán a encontrar el narrador perfecto para tu historia:

¿Qué punto de vista prefieres?

Piensa si tu historia sería mejor contada desde su interior para hacerla más intima y cercana o si es mejor que sea de modo externo para tener más libertad de maniobra.

¿Cuánta información quieres que tenga el narrador? ¿Y el lector?

En este punto se trata de decidir cuánto quieres que sepa el narrador. Ten por seguro que él contará todo lo que sabe así que si hay algo que no quieres que sepa el lector, mejor que el narrador tampoco lo conozca. Por ejemplo, un narrador omnisciente en una novela de misterio no sería a priori el más acertado porque precisamente deja poco espacio al misterio.

¿En que tiempo verbal quieres que se cuente la historia?

Piensa si quieres contar algo en pasado, desde el total conocimiento de lo que ya ocurrió; desde el presente y permitir al lector descubrir los hechos a la vez que el narrador o si necesitas viajar de vez en cuando al futuro. En este último caso ya sabes que eso solo es posible si tu historia incluye máquinas del tiempo o si tu narrador es un Dios, es decir, un narrador omnisciente.

¿Habrá varios narradores?

Otra posibilidad es que quieras que tu historia viaje entre varios puntos de vista o que necesites que tenga distintas voces. Es posible utilizar varios narradores, pero asegúrate de que esto mejora el relato y no lo convierte en un lío imposible de seguir por el lector.

En definitiva a la hora de ponerte manos a la obra ten presente qué quieres contar y qué quieres que sepa o sienta el lector. En base a esto descubrirás a tu narrador perfecto.

Y tú, ¿tienes algún truco o consejo para elegir al narrador de tu historia? ¡Cuéntamelo en los comentarios!


Imagen: Kaboompics

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